El encanto del Cascanueces: la figura navideña que sigue robando corazones año tras año

Descubre la historia y la magia de la clásica figura del Cascanueces, símbolo de Navidad. Desde su origen hasta los diferentes modelos y precios, te contamos por qué sigue siendo un imprescindible en estas fiestas.

El encanto del Cascanueces: la figura navideña que sigue robando corazones año tras año

Hay figuras/muñecos que, sin saber muy bien el por qué, "nos tocan nuestra fibra especial". Las miras y de pronto te vienen a la mente buenos recuerdos, como esa sensación de estar en la casa de tu infancia. Es el caso de las figuras que representa a gnomos, duendes, hadas, elfos, y, especialmente, las de Cascanueces. Estos últimos son de los que vamos ha hablar... Con su cara seria, su bigote y perilla impecables y ese uniforme de soldado que parece sacado de un cuento, se han ganado un rincón fijo en la decoración navideña de medio mundo.

Pero claro, uno se pregunta: ¿de dónde viene este personaje tan peculiar?, y ¿por qué se ha convertido en un símbolo de la Navidad?

Comenzamos con un poquito de historia

Todo comenzó en la Alemania del siglo XIX, en una región llamada Erzgebirge, donde los artesanos trabajaban la madera con mucho mimo. Tallaban figuras que no solo eran bonitas, sino que además tenían un propósito protector. Se decía que el Cascanueces "partía los malos espíritus" igual que rompía las nueces. Un gesto simbólico, pero con esa carga de superstición y ternura que tanto gusta en las tradiciones antiguas.

Con el tiempo, la figura dejó de ser un utensilio de cocina para transformarse en un guardián del hogar, un personaje que cuidaba la casa y atraía la buena suerte. Y cuando Tchaikovsky estrenó su famoso ballet El Cascanueces en 1892, la historia cambió para siempre. A partir de ahí, el muñeco se volvió protagonista de cuentos, escenarios y sueños. Y lo curioso es que, aunque pasen los años, sigue transmitiendo esa mezcla de fantasía y nostalgia que tanto nos gusta en Navidad.

Por qué se asocia con la Navidad

Quizás sea porque tiene algo de soldado y algo de héroe silencioso, o porque su estilo encaja perfectamente entre luces cálidas, villancicos y olor a canela. El caso es que el Cascanueces parece traer la Navidad consigo. Basta poner uno sobre una repisa o junto al árbol y, de repente, todo parece más acogedor, más festivo... más de verdad.

Además, hay algo entrañable en su rostro serio, casi como si estuviera conteniendo una sonrisa. Uno lo mira y siente que guarda secretos, historias, recuerdos. Que no es solo un adorno, sino una especie de testigo del tiempo, de esas Navidades que van quedando grabadas año tras año.

Modelos, estilos y precios

Hoy en día puedes encontrar Cascanueces de todos los tamaños y estilos. Los más pequeños, perfectos para decorar una estantería o colgar en el árbol, cuestan alrededor de 5 o 10 euros. Los medianos, entre 20 y 30 euros, suelen ser de madera pintada a mano y con detalles preciosos. Y los grandes, esos que se convierten en la pieza central del salón o la entrada de casa, pueden superar fácilmente los 50 euros, sobre todo si están hechos de forma artesanal.

Hay versiones clásicas, con uniforme rojo y dorado, pero también otras más modernas: con purpurina, en tonos pastel o incluso con luces LED. Y lo mejor es que puedes encontrarlos fácilmente tanto en tiendas físicas (en secciones de decoración o mercadillos navideños) como por Internet, donde la variedad es prácticamente infinita.

Además en YouTube, o en las redes sociales, podrás encontrar multitud de videos donde te muestran como hacer tu propio cascanueces con diferentes materiales y tamaños. Yo he visto algún video de como hacer uno del tamaño de una persona utilizando macetas de plantas de plástico y tubos de PVC para los brazos y piernas, búscalo, te lo recomiendo!

Más que una figura, una emoción

La verdad es que el Cascanueces no es solo un adorno bonito. Es un símbolo de tradición, familia y esperanza. Cada año vuelve a recordarnos que hay pequeñas cosas que nunca pasan de moda, y que lo más sencillo —como un muñeco de madera con bigote y sombrero alto— puede tener una historia profunda detrás.

Así que si este año ves uno en una tienda y te quedas mirándolo un poco más de lo normal... no es casualidad. Probablemente te esté diciendo, en silencio, que la Navidad ya está cerca.

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