Octubre sabe a cambio: el arte de dejar ir y comenzar de nuevo
Descubre la magia de octubre, un mes que invita al cambio y la calma. El otoño como metáfora de transformación, equilibrio y nuevos comienzos
🍁 Octubre sabe a cambio
Hay meses que parecen tener alma. Octubre es uno de ellos. No entra con estridencias, sino con un susurro suave, casi tímido, como quien abre una puerta y deja que entre el aire fresco del cambio.
Las hojas empiezan a volar como cartas sin destino, los días se acortan sin pedir permiso y el cielo se viste con una luz que parece dorar hasta los pensamientos.
Y es que octubre tiene ese encanto de lo que se despide, pero no con tristeza, sino con gratitud. Es el mes que nos enseña, sin palabras, que soltar también puede ser hermoso. Que dejar ir no siempre significa perder, sino hacer espacio para lo que está por venir.
Hay algo profundamente humano en ese ciclo: desprenderse de lo que ya no sirve, guardando solo lo esencial, lo que aún late. Lo hacemos sin darnos cuenta… al ordenar un cajón, al cerrar una etapa, al decir "ya no" o al atrevernos con un "por qué no".
Además, octubre huele a hogar. A café caliente, a pan recién hecho, a castañas asadas, a un guiso de setas, a esas tardes que invitan al recogimiento. Es un tiempo para reconectar con lo sencillo: una manta, un libro, una charla sin prisa. Y entre todo eso, una sensación casi mágica: la de que algo nuevo empieza a germinar bajo la superficie.
La verdad es que el otoño tiene ese poder de pausa que tanto nos falta. Nos recuerda que la belleza no está solo en florecer, sino también en caer con elegancia. En transformarnos. En aceptar que el cambio no es el final del camino, sino una forma distinta de avanzar.
Octubre sabe a cambio, sí. Pero también sabe a calma. A ese instante en que miras por la ventana, ves una hoja caer y entiendes —sin necesidad de decirlo— que todo está en movimiento, incluso tú. 🍂