Bizcocho casero de yogur: sabor a hogar y con toque navideño
Descubre cómo preparar un bizcocho casero con yogur, esponjoso, muy fácil y con ese aroma a hogar que conquista. Perfecto para Navidad... o cualquier día.
🥣 Bizcocho casero de yogur: un clásico para las próximas Navidades
Hay olores que se quedan grabados para siempre. El del bizcocho recién hecho es, sin duda, uno de ellos. Es ese aroma que llena la cocina de calidez, que te transporta a los domingos tranquilos o a las tardes de invierno con una manta y una taza de café caliente. Y es que este bizcocho de yogur, sencillo y esponjoso, tiene un algo especial: sabe a hogar, a infancia y a Navidad sin necesidad de luces ni villancicos.
Ingredientes:
(para un bizcocho mediano)
3/4 huevos.
1 yogur (natural o de limón, que le da un toque fresco irresistible).
1 medida de aceite de girasol (usa el vasito del yogur como referencia).
1 medida de azúcar blanco.
3 medidas de harina de trigo.
1 medida de leche entera.
1 sobre de levadura química.
Mantequilla para untar el molde.
Y si te apetece hacerlo un poco más tuyo —porque cada casa tiene su toque—, puedes añadirle virutas de chocolate, ralladura de limón o incluso unas pasas o frutos secos.
No hay una versión mejor que otra, la verdad. Cada una tiene su encanto… y al final, cocinar también va un poco de eso: de ponerle algo de ti, aunque sea en una simple masa de bizcocho.
Preparación paso a paso
Empieza batiendo los huevos con el azúcar, con calma, hasta que la mezcla se vuelva cremosa y ligera.
Ese momento tiene truco: cuanto mejor lo batas, más esponjoso saldrá después el bizcocho. Es como si el aire que metes ahora se transformara luego en suavidad.
Después, añade el resto de los ingredientes (menos la mantequilla y los extras del toque final).
Mézclalo todo muy bien... a mi me gusta hacerlo con varilla, pero también podrías hacerlo con la batidora, lo que prefieras. No hace falta que quede perfecto, solo que tenga esa textura uniforme que te hace pensar "ya está, ahora sí".
Prepara el molde: untalo bien con mantequilla y espolvorea un poquito de harina para que no se pegue, que luego no queremos dramas al desmoldar.
Y si tienes uno de esos moldes con motivos navideños —pinos de navidad, estrellas, copitos de nieve—, sácalo del armario sin pensarlo. El resultado no solo será bonito, sino que arrancará más de una sonrisa.
Pon el horno a precalentar a 180°C.
Vierte la mezcla en el molde, con cuidado, y antes de meterla en el horno añade por encima las virutas de chocolate, las pasas, los frutos secos... etc, o lo que te apetezca ese día.
Hornea unos 35-40 minutos (a esos mismos 180°C), o hasta que al pincharlo con un aguja salga limpio.
Ese momento en que empieza a dorarse y toda la casa "huele como a pan recien hecho", eso ya vale por sí solo el esfuerzo ;).
Sácalo del horno, deja que se enfríe un poquito y desmóldalo con mucho cuidado.
Y ahora sí, toca disfrutar. Un bizcocho así no pide ocasión especial: basta con una tarde tranquila, un café recién hecho o un vasito de chocolate al lado.
Aunque si es Navidad... ¡mejor todavía!. ¡Ya están muy cerca!.
☕ ... el toque de DOVINOS
Este bizcocho tiene algo de ritual. No solo es una receta, es una pausa en medio del ruido, una forma de volver a lo esencial. En DOVINOS creemos que cocinar también es una manera de cuidar —de cuidar el momento, a los tuyos y, sobre todo, de cuidarte a ti mismo—.
Así que, la próxima vez que el día se vuelva gris, enciende el horno, prepara este bizcocho y deja que la magia haga el resto. Porque, al final, lo más dulce no siempre se compra... a veces se hornea.